jueves, 6 de octubre de 2011

LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS AL LÍMITE

ALGUNAS DE ELLAS ESTÁN ACERCÁNDOSE PELIGROSAMENTE A LA QUIEBRA


Empieza el curso, los estudiantes llenan las aulas, pero numerosas universidades afrontan serias dificultades económicas, debido a los recortes efectuados y al impago, por parte de algunas
CC.AA., de las transferencias corrientes comprometidas. Muchas universidades, con problemas muy graves de tesorería, no ven salida a la situación y se encuentran con grandes dificultades para afrontar los pagos y las nóminas de los trabajadores y las trabajadoras.

Además, se está produciendo la destrucción paulatina de muchos puestos de trabajo, con la reducción drástica de contratos temporales, la no sustitución de bajas, jubilaciones y de las descargas del  profesorado con derecho a reducciones horarias. Por otra parte, se están suprimiendo titulaciones que costó mucho esfuerzo implantar. La falta de planificación y de compromiso con las universidades de las CC.AA. ha puesto a estas en una situación muy peligrosa.

Las universidades públicas, durante los últimos años, han hecho un esfuerzo muy grande para mejorar la gestión de sus recursos. Han ido creciendo en número de estudiantes y actividades, trabajando  continuamente en mejorar, tal como demuestran diferentes indicadores de calidad. Muchas universidades acogen en su seno diversos centros de investigación, que normalmente no se autofinancian completamente.
Esto hace que, en este momento, se aumente el déficit estructural. En particular, las universidades
con buena producción científica son las más endeudadas: no se puede pretender tener excelencia sin financiación. Esto no hace más que aumentar la precariedad en el empleo, creándose bolsas de jóvenes investigadores en sus centros de investigación sin ningún futuro laboral.

La estrategia es clara: se trata de estrangular a las universidades públicas, hacer correr el bulo de
su mala gestión, y cuando la situación sea insostenible, intervenir, atacando la autonomía
universitaria y las formas de gobierno democráticas. Precisamente, este es el punto clave, ya que la gobernanza y la autonomía son un freno a la mercantilización. La universidad es, desde hace años, un objetivo del mercado. Se pretende poner al servicio del mercado la investigación, y controlar la formación de los ciudadanos. El espíritu crítico de los ciudadanos es una verdadera amenaza, para avanzar en ese
objetivo.

En contraste, uno de los objetivos marcados para esta década en la Estrategia Europea 2020 es “Garantizar que la financiación sea eficaz: aumentar la autonomía en materia de gobernanza de la educación superior e invertir en educación de calidad para responder a las necesidades del mercado laboral”. De hecho, se
puede ver que los países europeos que mejor están aguantando la crisis están tomando otro camino en cuanto a financiación universitaria.

La universidad pública tiene que jugar un papel central en el cambio social y de modelo productivo y ser motor del crecimiento económico de nuestro país, y para ello ha de seguir mejorando su producción científica y la formación de los ciudadanos. No nos podemos permitir retroceder.

La resignación no es el camino: es necesario movilizarse. La comunidad universitaria tiene que estar más unida que nunca, para plantar cara a los ataques que estamos sufriendo. No te conformes con lo que está pasando, nosotros no somos los culpables, movilízate con CC.OO. en defensa de la universidad pública y en contra de los recortes.

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